¿Cuánto cuesta una página web en Estados Unidos?

Lo que de verdad pagas cuando haces la página web de tu negocio: el diseño, los costos de cada mes y cada año, lo que cambia el precio y nuestros precios.

Una mujer toma café frente a su laptop en la mesa de un café.

"¿Cuánto cuesta una página web?" es casi siempre lo primero que nos preguntan, y la respuesta honesta, "depende", no ayuda mucho por sí sola. Así que aquí va de qué está hecho el precio, qué lo sube o lo baja y cuánto cobramos nosotros, para que puedas leer cualquier cotización con claridad.

La respuesta corta

Una página web tiene dos tipos de costo: lo que pagas una sola vez para que la diseñen y la construyan, y lo que sigues pagando cada mes o cada año para que siga en línea y al día. Una página barata con cuotas mensuales altas puede salirte más cara con el tiempo que una con un precio justo y cuotas bajas. Una buena cotización te muestra las dos cosas.

Lo que cuesta una página web. Pagas una vez, diseño y construcción, nuestros precios desde: sitio de una sola página desde $280, sitio completo para tu negocio desde $360, sitio con reservas desde $360, catálogo con pedidos por WhatsApp desde $320, sitio para restaurante desde $360, tienda Shopify nueva desde $450. Sigues pagando: un dominio .com, entre $10 y $25 al año más o menos; nuestro hosting con mantenimiento, desde $18 al mes; y en tiendas Shopify, la suscripción de Shopify.

Lo que pagas una vez: diseño y construcción

Es el trabajo de convertir tu negocio en una página que la gente pueda usar: planear las secciones, diseñarlas, acomodar tus textos y fotos, hacer que todo funcione bien en el celular, poner las formas de contactarte y publicarla en tu dominio. Lo que pagas aquí es sobre todo tiempo y experiencia, y se paga una vez.

Lo que sigues pagando

Tu dominio

Tu dominio (tunegocio.com) se renta por año. Un .com suele costar más o menos entre $10 y $25 al año, y la renovación puede salir más cara que el primer año, así que revisa los dos precios. Te haga la página quien te la haga, el dominio debe quedar a tu nombre.

Hosting

El hosting es la computadora que mantiene tu página en línea día y noche. Se cobra por mes o por año, y casi siempre incluye el certificado de seguridad (el candado que ves en el navegador) y los respaldos. Pregunta quién lo paga y quién se encarga de él.

Constructores de páginas

Si haces la página tú mismo en un constructor de páginas web, pagas una suscripción mensual en vez de un precio por el diseño. Normalmente incluye el hosting, pero la página vive en su plataforma: si dejas de pagar, deja de estar en línea, y llevarla a otro lado casi siempre significa hacerla de nuevo.

Tiendas en línea y pagos

Si vendes con Shopify, Shopify te cobra su propio plan mensual, y algunas apps que agregues cobran su propia cuota. Además, cada vez que cobras con tarjeta en línea, sea un pedido o el depósito de una cita, el procesador de pagos se queda con una comisión por cada transacción. Es el costo de vender en línea, no un cobro extra de tu diseñador, y conviene conocerlo antes de escoger cómo vas a vender.

Actualizaciones y mantenimiento

Cambia el horario, cambian los precios, agregas un servicio. Alguien tiene que hacer esos cambios y mantener la página segura y funcionando, y ese alguien eres tú o alguien a quien le pagas.

Tu tiempo

Si la haces tú, el costo más grande no aparece en ninguna factura: aprender a usar el constructor, escribir los textos, tomar y editar las fotos, arreglar cómo se ve en el celular. Si lo disfrutas, perfecto. Pero si eso significa una página a medias durante meses, en realidad no te sale gratis.

Qué cambia el precio

Dos proyectos pueden llamarse "página web" y ser trabajos muy distintos. Esto es lo que más mueve el precio:

  • Cuántas páginas. Una página web básica, de una sola página con tus servicios, horario y contacto, es lo más sencillo. Una página aparte para cada servicio, una sección de quiénes somos o una galería suman trabajo.
  • Reservas. Que tus clientes escojan servicio y hora, dejen un depósito o reciban recordatorios significa conectar un sistema de citas y configurarlo según cómo trabajas.
  • Una tienda en línea. Productos, tallas y colores, envíos, impuestos y el pago llevan bastante configuración, incluso antes del diseño.
  • Idiomas. Una página bilingüe son dos versiones de cada página, con textos escritos para cada público y actualizados juntos cada vez que algo cambia.
  • Textos y fotos. Si ya tienes tus textos y buenas fotos, todo va más rápido. Si hay que escribirlos, escogerlos u organizarlos, eso también es parte del trabajo.
  • Conexiones. Pedidos por WhatsApp, formularios que llegan a tu correo, Google Maps, enlaces para pedir a domicilio o reservar mesa, la app de citas que ya usas: cada conexión hay que configurarla y probarla.

Si todavía no sabes si necesitas una página web para tu negocio, empieza por ¿Necesito una página web si ya tengo Instagram?

Cuánto cobramos nosotros

Como referencia real, estos son nuestros precios de entrada, también publicados en nuestra página de servicios:

"Desde" es el precio de una versión sencilla. Dónde queda el tuyo depende de la lista de arriba, y vas a saber la cifra antes de que empiece cualquier trabajo.

Cómo trabajamos

  1. Cada proyecto puede empezar con una muestra gratis de tu portada, para que veas la dirección antes de gastar nada.
  2. Si te gusta, acordamos por escrito las páginas, las funciones y el precio completo antes de empezar.
  3. Pagas la mitad al empezar y la otra mitad al lanzar.
  4. Cuando el proyecto está pagado completo, el diseño y el código son tuyos, y tu dominio queda registrado a tu nombre.

Señales de alerta al comparar cotizaciones

El número más bajo no siempre es el más barato. Antes de decirle que sí a alguien, fíjate en esto:

  • El dominio no es tuyo. Si está registrado a nombre de otra persona, irte se complica, y tu dirección en internet en realidad no te pertenece.
  • Cuotas mensuales poco claras. Un cobro mensual sin una lista de lo que incluye, o uno que solo aparece después de que aceptaste.
  • Nada por escrito. Si las páginas, las funciones y el precio no están por escrito, no puedes exigir nada, y "eso no estaba incluido" se vuelve muy fácil de decir.
  • No te puedes llevar tu página. Algunos arreglos solo te dejan quedarte con la página mientras sigas pagándole al mismo proveedor.
  • Cotizaciones que no se parecen. Una que incluye reservas y dos idiomas y otra que no, no son el mismo trabajo. Compara lo mismo con lo mismo.

Mírala antes de gastar un dólar

La forma más fácil de saber cuánto costaría tu página, y si vale la pena, es verla. Pídenos una muestra gratis de tu portada y te enseñamos una dirección, sin compromiso. Si ya tienes página o perfil de Google, nuestra revisión gratis le pone puntuación a lo que tienes en más o menos un minuto y te dice qué arreglar primero.